No me digas que no estás hartito ya de la IA. Por un lado a todos nos flipa, pero por otro tenemos la sensación de que ya vamos tarde en todo… ¿o soy yo?
Abres LinkedIn (los que lo abran) y parece que si no tienes 45 «prompts» mágicos para desayunarte un modelo de negocio, tu empresa va a quebrar antes de que el camarero te traiga el café. Que si el SEO ha muerto (otra vez, la decimoquinta vez este mes), que si la IA va a escribir los textos por ti mientras tú te quedas mirando al techo en una hamaca esperando a que caigan los billetes del cielo.
Mira, en Ensalza llevamos picando código y peleándonos con el algoritmo de Google desde que el buscador era casi en blanco y negro. Y si algo hemos aprendido es que cuando todo el mundo grita lo mismo, es el momento de bajar el volumen, usar la cabeza y, sobre todo, dejar de hacer el ridículo.

Es momento de elegir equipo:
El club de los «Prompteros Mágicos»
Esos «visionarios» que han despedido a su redactor, a su diseñador y casi a su cuñado porque «ChatGPT lo hace igual y es gratis».
Lo que yo pienso desde la perspectiva de no tener ni puta idea de nada: si tú le pides a una IA que escriba sobre tu negocio, la IA va a escupir una media estadística de todo lo que ya hay en internet. Es decir, tu marca va a tener la personalidad del manual de instrucciones de una estufa de pellets. Si tu estrategia de contenidos es darle a un botón y copiar-pegar, no estás haciendo marketing; estás haciendo ruido molesto que trata de hacerse hueco entre otros mucho molestos haciendo ruido.
Y Google, que de tonto no tiene un pelo, ya está preparando la escoba para barrer toda esa basura (o eso quiero creer). Si no aportas nada nuevo, si no hay una opinión, un dato propio o una frase que haga que alguien se ría, se indigne, te quiera partir la cara o te admire, no existes. Estás creando contenido para robots, leído por robots, en un bucle infinito de mediocridad que tiene pinta de que te va a ayudar muy poco a vender.
Los «Intocables»
En el otro lado del ring están los que me dan todavía más miedo: los que se están durmiendo en los laureles pensando que son semidioses irremplazables.
Esos profesionales (o agencias) que dicen: «A mí una máquina no me puede sustituir porque mi arte es único», «Soy la polla en vinagre de Módena». Cuidado, que el cementerio está lleno de «artistas únicos» que no vieron venir el cambio.
Si tu trabajo consiste en tareas mecánicas, en escribir posts de relleno de 300 palabras, en picar código de copiar y pegar de Stack Overflow o en hacer logos de 50 euros… tengo una mala noticia: la IA ya te ha pasado por la derecha y ni te has enterado. Si sigues trabajando igual que en 2022, estás muerto. La IA no te va a quitar el trabajo, te lo va a quitar el profesional que sí sepa usarla para ser diez veces más rápido y eficaz que tú. Negarse a usar estas herramientas por «orgullo profesional» es como si un arquitecto se negara a usar el AutoCAD porque «a mano mola más». Muy romántico, sí, pero tu competencia ya ha terminado el edificio mientras tú sigues sacando punta al lápiz.
Los demás
Yo soy de este equipo.
- Estoy flipando igual que tú, trato de usar algunos prompts mágicos aunque no me salen igual de bien que al tipo del video que nos contó el secreto a miles de usuarios.
- Creo que puedo aportar valor y que la IA no me puede sustituir del todo mientras lloro por las noches pensando que me da mil vueltas.
- Trato de estar atento a cualquier movimiento para no quedarme descolgado mientras atiendo mi negocio para no morir de hambre mientras pruebo las 15.000 nuevas herramientas IA que me llegan por segundo.
¿Cómo te afecta esto a ti, que sigues currando cada día?
Si tienes una empresa y no quieres que te borren del mapa, tienes que entender que el terreno de juego ha cambiado:
La muerte de la paja informativa: El tráfico de «clics fáciles» se va a evaporar. Si tu post explica «Qué es un dominio», prepárate para el desierto, porque la IA lo explica mejor, más rápido y sin anuncios. Tu única salida es el E-E-A-T (Experiencia, Autoridad, Confianza). O demuestras que has estado ahí, en el barro, o nadie te va a leer.
La tiranía de la marca: El SEO ya no va de aparecer el primero; va de que cuando el usuario vea tu nombre entre las respuestas de la IA o en los resultados, diga: «Ah, son los de Ensalza, estos son los que me cuentan las cosas claras y tienen un director de marketing arrebatadoramente atractivo». La confianza es el único valor que una IA no puede fabricar en serie.
La IA es el martillo, tú eres el arquitecto: Nosotros usamos IA (de hecho, esta frase me la ha dado la IA). Claro que sí. La usamos para estructurar datos, para limpiar código que nos da pereza o para que nos ayude a buscar el sinónimo que no nos sale. Pero el filtro final es humano y es ácido. Si dejas que una máquina sea el alma de tu empresa, tu empresa dejará de tener alma.
El consejo de hoy
No te vuelvas loco comprando cursos de «AI Master Ninja de la Muerte». El marketing sigue siendo lo mismo de siempre: entender a una persona que tiene un problema y ofrecerle una solución que funcione.
La IA puede ayudarte a construir el edificio más rápido, pero como no tengas un buen plano estratégico y unos buenos arquitectos detrás, lo único que vas a construir es un tinglado tecnológico muy moderno (más caro de lo que crees) y que no entiendes ni tu.
En resumen:
Menos postureo con los prompts y más cariño a tus clientes. Porque a las máquinas todavía no les hemos enseñado a sacar la tarjeta de crédito para comprar, y de momento, los que te pagan las facturas siguen siendo personas de carne y hueso que están tan hartas del spam de la IA como lo estoy yo.
Usa la IA para hacer pasta todo lo que puedas, pero que no te engañen, sigue siendo necesario currar y ser espabilado. Como siempre vamos.
